Buen vuelo Martin

Martin en el centro tras el telescopio recto

Martin en el centro tras el telescopio recto

Me acabo de enterar a través de un grupo de whatsapp de ornitólogos de Aragón que Martin Garner ha fallecido. A quien le interesen las aves seguramente habrá acabado en su web Birding Frontiers o conozca alguno de los libros que publicó últimamente, sin duda un buen pajarero.

Tuve la suerte de conocerle personalmente en Hungría, de entablar alguna conversación y disfrutar de su carácter alegre y de sus conocimientos que gratamente compartía. Recuerdo aquella mañana que llamó a la puerta de la habitación del hotel “Richard, wake up!! the white-backed woodpecker awaits us” y lo vimos e hicimos aquel gesto de brazos cruzados de una gran X al encontrar una especie nueva, que Martín nos enseño, que risas… Perdemos a un gran conocedor de las aves, a un incansable buscador de rarezas y a un gran editor de publicaciones ornitológicas.

Buen vuelo Martin

Entre treparriscos y acentores alpinos

15_11_28_acentor_alpino

Hace ya unos días un grupo de amigos ornitólogos nos acercamos a la zona de Vadiello, en la sierra de Guara, para ir en busca de aves propias de “alta montaña” que con los primeros fríos hacen pequeños desplazamientos hacia el sur. Entre ellas se encuentra el codiciado treparriscos y el acentor alpino, y ya dicho de paso observar algún quebrantahuesos que nunca está demás.

Acentor alpino

Acentor alpino

Inicialmente paramos en la Sotonera a ver que veíamos, demasiado aire y frío, ni rastro de un falaropo picogrueso que se había visto unos cuantos días atrás. Aún así observamos garzas reales, cormoranes, bisbitas alpinos, gaviotas patiamarillas, grullas… Visto que no había mucho movimiento y tras el café de rigor nos dirigimos a Vadiello.

Treparriscos

Treparriscos

Aparcamos al final, sacamos el material óptico y cruzando uno de los puentes un ligero movimiento en la roca me llama la atención, allí estaba el treparriscos (Tichodroma muraria), llegar y encontrarlo eso sí que fue suerte!! Disfrutamos de la vista del ave durante unos cuantos minutos hasta que se perdió trepando por las rocas, para dar razones al nombre que lleva.

El aire menguaba en esa zona más cobijada aunque una ligera brisa que te pillase a la sombra te hacía recordar que hacía un frío de narices. Avanzamos un poco para ver que más veíamos y sumamos a la lista reyezuelo sencillo, quebrantahuesos… y ya a la vuelta para ir a comer nos encontramos con unos confiados acentores alpinos que hicieron la delicia para un servidor que se ha pegado varios meses sin cámara ya que estaba en el servicio técnico.

Treparriscos

Treparriscos

Comimos al sol, como los lagartos, al refugio del aire disfrutando de un día estupendo y comentando como iba la jornada. Entre risas y anécdotas hacemos la gracia de que hemos quedado con otro treparriscos luego, que le hemos enviado un whatsapp y después del café… ja! dicho y hecho para nuestra sorpresa, Manuel apostado frente a la presa (todos estábamos mirando en diversas direcciones para abarcar el mayor campo de visión posible) lo ve merodear entre el hormigón. Y allí se quedo, para nuestro deleite y el de María que pudo dibujarlo sin problema. Vimos como buscaba alimento entre las zonas de cemento e incluso en las “casetas” de la presa rebuscaba entre las bisagras de las puertas, pero que destreza tiene este bicho para ponerse en todas las posiciones en los sitios más inverosímiles.

Treparriscos alimentándose

Treparriscos alimentándose