Gallocanta 21/1/2011

Tras un tiempo el blog parado y con algún problemilla técnico a la hora de subir fotos retomo la actividad con alguna salida de hace unos días. Eran finales de enero, la climatología era bastante buena en cuanto a visibilidad ya que había un anticiclón pero para variar hacia un cierzo del carajo. Otra cosa no pero en Gallocanta se pasa frío y bien lo sabe Guillermo (Btt) compañero de jornadas pajariles y otro de los muchos enamorados de este humedal que alberga gran cantidad de avifauna.

En foros, en la web de SEO y otras páginas ornitológicas se podía leer que este año había sido excelente para las grullas (Grus grus) y que al final del 2010 se contabilizaron más de 20.000 ejemplares invernando en la laguna. Ello nos dió pie a dar una vuelta, aunque inicialmente íbamos a ir a Quinto con Manuel pero por diversos motivos no fue así aunque queda pendiente. Fuimos madrugadores y poco después de que saliera el sol ya estábamos en Gallocanta con una temperatura de -5ºC y un gélido aire que nos recibieron peor que las miles de grullas que tuvimos bien cerca nada más llegar.

Quien me conozca un poco sabe que a veces tengo demasiados pájaros en la cabeza (literal y metafóricamente hablando) y tuve un falló garrafal de principiante, tenía la batería descargada y la de repuesto estaba en casa, donde mejor si no. De poco sirvió el calor que le daba para intentar hacer alguna foto, el experimento duró unos cuantos disparos pero no dió para mucho. Aún así pude disfrutar de una gran jornada que como os decía al principio comenzó con un montón de grullas cercanas a la laguna, alimentándose en los campos de cultivo cercano, con ese sonido tan característico y que no dejó de sonar en toda la jornada. Desde uno de los observatorios se veía poco movimiento de anátidas y de limícolas.

Nos movimos hacia el pueblo de Gallocanta y desde el centro de interpretación tuvimos otra perspectiva de la laguna, a los alrededores los bandos de grullas eran numerosos y a lo lejos en el agua se divisaba algo pero ni con los telescopios supimos que eran, hasta algo más tarde. Resguardados del aire tras el coche una silueta voló rápida a ras de suelo para terminar posándose en un árbol. Se trataba de un precioso macho de esmerejón que desde este punto elevado observaba atento seguramente alguno de los pajarillos que se movían en la zona cercana.

Continuamos nuestro camino rodeando la laguna buscando uno de los observatorios elevados y que se encontraba en la “cola” de la laguna donde comúnmente las surgencias de agua forman unas pequeñas lagunas de poca profundidad ideales para las limícolas. No hubo suerte y estaban secas, además el aire soplaba con fuerza que junto a los aumentos de los telescopios hacía la observación un tanto difícil. Nos dirigimos hacia Bello y por un camino continuamos hacia Las Cuerlas mientras Guillermo me decía que era una buena zona para ver avutardas. Por la zona se veía grupos de calandrias, algún cernícalo y a lo lejos en las “playas” de la laguna algo destacó. Se trataba de 4 zarapitos reales (Numenius arquata) que sondeaban con su enorme pico los limos de la laguna. Mientras intentábamos ver si había alguno más Guillermo dice una palabra mágica “avutarda!!”. Que cosas, el dicho de estar pensando en las avutardas no puede ser más cierto, llevaba cerca de un año sin verlas y mira tú por donde aquí (buena zona para esta ave esteparia) la volví a ver.

Fuimos a otros de los observatorios elevados, donde una pareja de suizos disfrutaba de las grullas mientras nosotros tras tanto grullerío empezamos a escudriñar los grupos de anátidas que ahora sí quedaban a nuestro alcance. Tarro blanco, cerceta común, ánade real y friso… la lista se completaba mientras la mañana avanza. Fuimos a la laguna de Zaida pero estaba seca así que nos dirigimos a un bar a coger calor con un café y retomar camino a Zaragoza.

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