Andarríos chico (Actitis hypoleucos)

El otro día hice una sesión de fotografía, aguardando varias horas en un escondite en busca de una fotografía de algún cormorán, garza real y porque no soñar con que la nutria aparezca por un azud en el río Alcanadre, allá por Monegros. No tuve demasiada suerte, ningún ave se colocó a la suficiente distancia como para realizar alguna fotografía decente sin embargo me entretuve en realizar algún vídeo. Cada día me atrae más eso del vídeo y del uso del digiscoping, quizás demasiados aumentos y poco control para realizar imágenes estabilizadas, aún con una buena rótula, aún así se pueden realizar cosas interesantes.

Un andarrío chico (Actitis hypoleucos), el primero del año por cierto, aún me permitió entretenerme y darle vueltas a un asunto. Llama la atención lo inquietas que son algunas limícolas, moviendo su cola arriba y abajo en un incesante movimiento. Y allí andaba absorto ante el acicalamiento del andarríos cuando se empezó a mover y comenzó a alimentarse. Se colocó en el borde del azud, junto a un pequeño salto de agua; su continuo movimiento de medio cuerpo y el hundimiento de su cabeza en busca de presas lo hacía desaparecer y su lomo se confundía con el movimiento del agua. Llegas a sorprenderte con la adaptación al medio de las aves y como puedes tenerlas delante de tus morros y no verlas. Me dió por pensar como podría se vería este ave desde las alturas, como si fuese un depredador, imaginé que no sería fácil distinguir esa tonalidad con el color del agua, además de generar ese movimiento justo donde el agua también se está moviendo.

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