Monegros: El primer bimbo del año
Lo digo cada vez que escribo de los Monegros pero es que no puedo evitar seguir enamorándome de estas tierras y sus gentes. Me escapo un par de horas, que se convirtieron en algo más de tres y realizo una ruta bien conocida. Los diversos parajes se suceden desde los sotos del Alcanadre y el Flumen, campos de cultivo (regadío y secano), pinares hasta las estepas monegrinas.
La ruta completa es circular pero no tenía tiempo para hacerla completa así que me fui a ver ciertas especies que tenía localizadas para hacer un seguimiento de su cría, llevándome la alegría de ver que un año más los azores se reproducen con toda normalidad. También me fijaba en los alaúdidos, me tienen cautivado y acabo de pillar en la biblioteca de ANSAR un libro sobre las alondras de España a ver si le saco algo de provecho. El trayecto no defrauda en especies (VER LISTA), con lo de los azores ando contento y además he pillado al macho, con lo difícil que es ver a estos piratas… pero es que lo mejor de la jornada se esperaba hasta el final.
El Alcanadre y el Flumen llevan bastante agua, las últimas lluvias y el deshielo aumenta su caudal y los muestra en toda plenitud. La tarde anterior había estado por el Monasterio de Sijena viendo como un ratonero hacia buena gana con el cuerpo de una hembra de ánade real, seguramente capturada por otra rapaz. También encontré restos de nutria en las tuberías de sobrantes de unos arrozales. Tras disfrutar un poco de los sotos continué hace zonas más áridas salpicadas con alguna charca, algún mas (pequeñas casas ganaderas).
Pude observar a la collalba rubia y a la gris, alguna a poca distancia con lo cual la pude retratar perfectamente. Las calandrias ponían las notas cantoras que se mezclaban con el estridente triguero que apostado en lo más alto trinaba y trinaba. La calma es absoluta, en lo alto los buitres leonados aprovechan las térmicas. La vegetación también está exuberante y muestra un colorido especial. El día es tan despejado que en el tramo más alto de la ruta disfruto de un paisaje embaucador con los Monegros extendiéndose bajo mis pies con los Pirineos al fondo, como guardianes gigantes.
Vuelvo para casa, las cogujadas se suceden por el camino y de repente un pájaro echa a volar llamándome la atención. Me había parecido ver algo de azul así que miré con los prismáticos. No me lo podía creer!!!! Estaba viendo a un roquero rojo, con el tiempo que llevaba buscándolo de repente lo tengo ante mis narices, benditos Monegros!!! La observación se prolongó varios minutos y lo pude fotografiar incluso alimentándose. Ya estaba contento y mucho, empecé la semana con una alegría un tanto especial, con que cosas llega uno a fascinarse, ya lo dicen bien y es que no tengo más que pájaros en la cabeza









Esta entrada tiene 2 comentarios
extradilla dijo el día 2010-05-22:
Y es verdad, pajaros y mas pajaros con sus nombre en latin y en ingles
Ya tengo ganas de estrenar un 55-200 contigo.
Pablo dijo el día 2010-05-25:
No se dio mal el día… enhorabuena por ese bimbo. Se echa en falta esa tierra y una jornada de pajareo en buena compañía.
Nos vemos pronto. Un abrazo.
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