Por los cortados
Fue una tarde rapacera, como muchas otras, en la cual conseguí varios objetivos aunque me fallaron otros. En primer lugar iba a ver a las águilas perdiceras, que no ví pero que tampoco dice mucho pues las busqué durante sólo una hora y con lo que campean estos bichos, tampoco me arriesgué a acercarme a la zona de nidificación, claro está, así que rebusque y no encontré.
Visite otro de los cortados en el que me entretuve un buen rato observando las idas y venidas de vencejos reales (Apus melba), chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax), cuervos (Corvus corax), cernícalos (Falco tinnunculus)… Como era de esperar los pollos de los buitres leonados ya van encañonando las primeras plumas y empiezan a dejar de ser totalmente blancos. En uno de los nidos estaba un adulto con el buche bastante lleno, allí junto a su pollo que estaba tranquilamente tumbado y apenas se movía.
Seguí rebuscando por los huecos, esos que tienen ya plataformas en su interior cuando en uno de ellos algo llama la atención. Es una pequeña mancha amarilla, casi inapreciable. Tenía el equipo puesto, le hago una foto y la miro poniendo al máximo el zoom. Si alguien me hubiese visto desde fuera supongo que vería como en mi cara se dibujaba una leve sonrisa de esas algo picarescas. No era para menos, había encontrado a la hembra de alimoche apostada en el nido. Tiempo atrás ya os contaba que había visto una cópula de estos mismos alimoches. La noticia no es para menos, el año anterior no habían criado en dicho cortado y ver una nueva pareja de alimoches siempre alegra bastante debido a la delicada situación de estas carroñeras. No tardó mucho tiempo en aparecer el macho que estuvo dando vueltas por el cortado viendo los quehaceres de sus vecinos.
Por la zona se movían un par de cuervos, muy macarras ellos dos. Por un momento fueron hostigados por el cernícalo que defendía a capa y espada la zona cercana a su nido. Sin embargo los dos córvidos se dedicaron a molestar a varios de los buitres que había allí, incluso a uno le dedicaban a picotear en la cabeza, mientras un cuervo lo distraía y se acercaba otro iba volando por atrás y le daba en la cabeza.
Vuelvo para casa y veo algo en la carretera. Es la misma que la del cernícalo atropellado, cuando veo en el asfalto un cuerpo sin vida. Se trataba de un críalo, pobrecillo.






Esta entrada tiene 3 comentarios
Manuel dijo el día 2010-05-07:
Pobrecico, qué mala suerte ha tenido el Crialo, venir hace cuatro dias del África a morir en nuestras carreteras.
Muy buena cronica Ricardo, ya veo que no paras, sigue así.
extradilla dijo el día 2010-05-07:
Nice por los alimoches, el criarlo mala suerte ha tenido, si debio haberse puesto casco…
Oscar dijo el día 2010-05-08:
Gran día empañado por el accidente del Críalo… Una lástima.
Salu2
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