Repasando cajas nido

Parte frontal

Parte frontal

Este invierno he aprovechado para repasar algunas cajas nido de autillo que tenemos en las cercanías de Zaragoza. La finalidad de las cajas nido es habilitar una oquedad artificial donde las aves puedan criar, ofreciéndole una alternativa a los huecos naturales que por diversas circunstancias pueden escasear. Hemos cambiado el sistema de grapas, que no soportó la crudeza del cierzo en otoño-invierno, por unos tornillos que sujetan el neumático reutilizado como bisagra. Las cajas nido han sido pintadas con pintura ecológica al agua y sin olor, que la protegen de las inclemencias. Cambiadas las cajas procedimos a limpiarlas y examinar su contenido, el próximo año se colocaran más, por el momento estamos a la espera de los inquilinos.

Caja nido rota

Caja nido rota

Neumático reutilizado

Neumático reutilizado

La importancia de las cajas nido se hizo patente cuando hace unos años en Castilla y León hubo una plaga de topillos donde desgraciadamente se volvió a usar veneno aún sabiendo la poca efectividad y las consecuencias de años anteriores. Por aquel entonces, GREFA (Grupo de Rehabilitación de Fauna Autóctona y su hábitat) desarrolla un proyecto de cajas nido, para cernícalos y lechuzas, donde al cabo de los años se ha ratificado que es una forma de control más efectiva en el tiempo.

Lateral de la caja nido

Lateral de la caja nido

La lechuza así como otras aves ligadas al humano han pagado las consecuencias de la evolución de nuestras construcciones, más “perfectas” y sin oquedades. Gorriones, murciélagos, vencejos, cernícalos… son las que aves que más han notado la falta de huecos, como veis no es sólo cosa de aves. Así pues colocar cajas nido en nuestros alrededores nos permite tener un entorno más agradable dejando que las aves vuelvan a ser nuestras vecinas más cercanas, otorgándonos su canto y su belleza a cambio de nuestro respeto.