Ya tenemos sobre nuestras espaldas el calor del sol de Julio, la primavera que estaba rebosante de colores a dado paso a un paisaje dominado por el amarillo y el dorado. Sólo las tormentas veraniegas calman la sed no sin el riesgo de un posible incendio en nuestros bosques. La temporada de cría de muchas rapaces ya esta bien avanzada mientras que otras están a mitad del inicio y otras ni han empezado.
Las rapaces de cortados siempre han dado excelentes jornadas ornitológicas mostrándome los entresijos de su vida más íntima, desde el cortejo y la cópula, a la cría y emancipación de las jóvenes rapaces. En esta ocasión he disfrutado de como un adulto de halcón peregrino (Falco peregrinus brookei) aporta una presa a sus dos jóvenes que se precipitan en capturarla en el aire cuando el adulto la suelte. El jóven que no ha conseguido la presa se posa en una torreta eléctrica a la espera de que la próxima vez sea más veloz.
Por cierta en la foto del adulto y el jóven en vuelo hay una tercera ave, ¿la ves?.








